La permisibilidad de Nintendo

 

 

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En el Nintendo Direct de ayer se anunció, entre otros, el remake de The Legend of Zelda: Majora’s Mask para 3DS. Los hay que lo han agradecido, otros han visto esto como un movimiento cutre y perezoso pero mirando atrás veo que, para ciertas cosas, Nintendo no es una compañía con muy buenas prácticas. En tres décadas no se ha movido de sus personajes más icónicos y apenas se atreve a inventar nada nuevo (aunque cuando lo hace el resultado compensa con algo como Splatoon) y ahora con Mario Kart 8 y Super Smash Brosestá entrando en el peligroso terreno del DLC además de los micropagos a través de Amiibo. Pero no he visto a la gente comparar a la Gran N con Activision o Electronic Arts, ambas conocidas por su reticencia a moverse de sus IPs más exitosas y por exprimirlas año tras año. Da igual que haya sacado una nueva versión de 3DS (de la cual seguramente saque una edición XL en el futuro) ni que los mandos de Gamecube que redistribuirá con Smashsean sólo compatibles con el susodicho juego: no veo gente relacionando Nintendo y Doritos. Las frases suelen ser de otro tipo: “¿Otra versión más? Bueno, al final me la acabaré comprando” o simplemente “¿Cuántas versiones más vais a sacar?”. Hay pasotismo o frustración, pero no veo ataques o críticas a un nivel tan profundo. No veo a Nintendo aspirando a ser la peor compañía de los Estados Unidos dos años consecutivos. Hay una suerte de permisibilidad con la compañía nipona.

Se esfuerzan tanto que nos olvidamos de sus malas prácticas.

Ha habido muy pocas veces en las que sienta que Nintendo me está robando a mí o al público. New Super Mario Bros y su prole es uno de los escasos ejemplos, pero incluso cuando la compañía ofrece productos poco inspirados y basados en la nostalgia más que en la innovación como pueden ser Donkey Kong Country: Tropical Freeze o el reciente The Legend of Zelda: A Link Between Worlds siguen ofreciendo mucho nivel. Hay una cierta honestidad y pureza con los productos de Nintendo: funcionan bien, no bombardean a la gente con publicidad ni prometen nada que no puedan entregar. Generalmente están ahí, sin hacer nada ni llamar la atención, pero cuando se ponen en serio lanzan un Super Mario Galaxy y cambian las reglas del juego.

Nintendo

Suelo definir a Nintendo como un niño pequeño jugando en su limitado rincón mientras el resto de los niños se lo pasan bien juntos y este artículo no va a hacer que cambie de opinión porque, en primer lugar, la gente no va a empezar a hablar mágicamente de ellos y convertir la discusión en PlayStation 4 contra Xbox One contra Wii U. Tampoco estoy diciendo que sean los mejores creadores y que todos sus juegos me tengan enamorados; sin ir más lejos hasta este año me tenían frío con la mayoría de propuestas en Wii U. Pero lo que no negaré es que no haya disfrutado con sus títulos y que no hay un solo evento de presentación en el que no me lo haya pasado bien jugando a lo que tienen que ofrecer. Son juegos sólidos, que parecen haberse cocinado a fuego lento y con esmero en una industria donde inclusotres años parecen poco para lanzar un nuevo Call of Duty. Cuando Nintendo dice que quiere DLC en Super Smash Bros suena como si quisieran añadir nuevos personajes que no se les habían ocurrido antes y hubiera que pagarles por protocolo, pero no olvidemos que la versión de Wii U está a tres semanas de salir y ya tenemos a Mewtwo confirmado como personaje descargable a menos que tengas las versiones portátil y de sobremesa del juego.

Nintendo es una compañía multinacional y, como tal, quiere ganar dinero, pero hay algo en su forma de proceder, ese manejo de su imagen, esa pureza a la hora de publicitarse y esa honestidad en sus intenciones, que nos desarma. En una industria tan cínica como esta en la que la gente busca excusas para mantener una franquicia año tras año Nintendo lo plantea como formas de explorar la jugabilidad. Y, tal como demuestra Captain Toad, lo hacen. Tal y como demostró Donkey Konga, lo han hecho. Son capaces de atreverse y llevan años demostrándolo.

Nintendo es, sobre todo, una compañía que se ha ganado la confianza del público. Ahora atraviesa un momento bajo, pero todos recuerdan lo que es capaz de hacer en su punto álgido. Es capaz de ofrecer una y otra y otra vez los mismos juegos con los mismos personajes porque simplemente así es como funciona: tiene sus iconos y no se quiere mover de ahí. Nintendo hace juegos en el sentido más estricto de la palabra y sus personajes son todos los marcos que necesita para hacer esos juegos. Por eso se sale con la suya a pesar de ser una compañía que saca nuevas versiones de su consola cada año, a pesar de tirar de la nostalgia de sus obras maestras para atraer a la gente. Nintendo pasa por encima de los radares de un público que juzga con lupa las acciones de las compañías porque se presenta como un niño pequeño que sólo quiere jugar.

 

Pero no olvidemos que los niños pueden ser astutos.

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