Descarnada columna en The Wall Street Journal dice que en Chile “la libertad es un problema”

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El gobierno de Michelle Bachelet ha sido blanco de sendas críticas por parte de dos influyentes periódicos internacionales.

Si hace algunas semanas el británico Financial Times acuñó el término “Nueva mediocridad” para describir la situación económica de nuestro país, ahora el estadounidense The Wall Street Journal publicó una columna titulada “El Milagro de Chile va en reversa” y fue escrito por Mary Anastasia O’Grady. En el escrito, estima que el alza de impuestos que entró en vigencia y que busca financiar la reforma a la educación “ahoga” a los inversionistas y no contribuirá a disminuir los niveles de desigualdad que tiene el país.

La periodista destaca el avance que experimentó el país desde los años 80, pero estima que ese “desempeño impresionante” probablemente no continuará porque Chile se está convirtiendo en otra jurisdicción con altos impuestos.

A continuación, algunos de los párrafos más trascendentes de la columna:

-Es una tontería sugerir que una sociedad libre puede garantizar la igualdad de oportunidades o resultados económicos igualitarios. Pero eso no evita que los políticos electos en las democracias modernas prometan ambas cosas.

-Bienvenidos al Chile de Bachelet, en el que la libertad es un problema porque perturba el mundo feliz de igualdad de los socialistas. Aprender más ahora o ganar más después son síntomas de injusticia a los ojos de la presidenta y los militantes de su partido.

-Para entender por qué las perspectivas del “milagro” chileno son tan oscuras y la inversión se está desplomando, no hace falta ver más allá de la obsesión de este gobierno por frenar a aquellos que patinarían por delante del grupo.

-Bachelet ha incrementado los impuestos de todo, desde el capital hasta el consumo. Un objetivo es ahogar a la clase inversionista, haciéndola más pobre para que la inequidad caiga. Sin embargo, es más probable que las disparidades de ingresos aumenten ya que los ricos tienen formas de proteger sus ingresos mientras que los pobres dependen de la creación de empleos a partir de la inversión para ganarse el pan de cada día y generar riqueza.

-Cuando las políticas son favorables al capital, como han sido en Chile desde los años 80, la vida en los estratos económicos más bajos mejora en términos absolutos.

-El mes pasado, el Fondo Monetario Internacional informó que, en términos de parida de poder adquisitivo, el PIB anual per cápita de Chile ahora equivale a US$23.165, lo que lo ubica justo por detrás de Polonia (US$24.429) pero muy por delante de México (US$17.925).

-Este desempeño impresionante probablemente no continuará ahora que Chile se está convirtiendo en otra jurisdicción con altos impuestos.

-Las mayores tasas impositivas supuestamente deben generar más ingresos que el gobierno asegura que serán gastados en la mejora de las escuelas públicas. Sin embargo, en el improbable caso de que los ingresos tributarios aumenten mientras los inversionistas salen en desbandada, no hay una correlación entre los incrementos de gastos en los salones de clase controlados por los sindicatos y los resultados académicos. Los autores intelectuales del plan parecen reconocer esto y es por eso que desean destruir la competencia de las escuelas privadas.

-Bachelet tiene a los sindicatos de profesores de su parte, pero está perdiendo rápidamente el apoyo del público. Los chilenos están dándose cuenta que “justicia” es sólo una cubierta para las políticas de intereses especiales. Un gobierno que realmente quisiera ayudar a los menos favorecidos trabajaría para expandir las opciones en vez de negarles a los niños el derecho a patinar tan rápido como puedan.

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