¿Por qué los perros persiguen a los gatos?

Creo que es una imagen común la de un perro persiguiendo a un gato. Lo hemos visto por las calles, lo hemos visto en televisión, y además, es por todos conocido. El perro siempre persigue al gato. El gato siempre huye del perro.

PERROS

Y da igual el tamaño del perro o su raza. Muchos de vosotros habrá podido observar a gatos huyendo de diminutos Yorkshires, de caniches, de chihuahuas, etc… ¿Por qué un perro de este tipo se juega el tipo persiguiendo a un gato? ¿Por qué un gato huye de un perro que no le supone la más mínima amenaza? De hecho, prácticamente ningún perro supone una amenaza real para un gato. Un gato es más inteligente (hablaremos de esto otro día), más hábil, más rápido, con unas garras precisas y peligrosas. Puede acabar con el conflicto en un par de zarpazos certeros al hocico o a los ojos. Entonces, ¿por qué estos roles?

Esta pregunta ha venido a mi cabeza en multitud de ocasiones. Soy un gran amante de los animales, y siempre he convivido con auténticas manadas en mi casa. Como muestra, estos son algunos de los animales que han compartido su vida con la mía en los últimos años:

GATOS

La respuesta la he averiguado hace poco y como en tantas otras ocasiones, está en los genes. Los genes no sólo determinan como somos físicamente: color de pelo, de ojos, estatura, etc… Y como es nuestro metabolismo, nuestra salud… También marcan nuestro comportamiento. Heredamos conductas básicas, impulsos, instintos, formas de actuar. De hecho, hace poco un estudio de la Universidad de California demostró que la hora a la que a una persona le entra sueño (su ciclo de sueño/vigilia o ciclo circadiano) es algo heredado de los progenitores,  También estamos programados para reaccionar de diferentes formas ante estímulos: para querer a nuestra familia (porque compartimos genes con ellos), para huir ante el peligro inminente, para ayudar a nuestros semejantes y evitar el mal innecesario, para sentir impulsos sexuales, etc, etc. Acción-reacción. Por eso cada especie lleva su bagaje genético particular, con sus comportamientos predefinidos -las mantis religiosas hembras se comen a sus parejas, ¿por qué eso es normal en esa especie y en otras no?, precisamente porque los genes marcan el comportamiento-.

pelea

El perro procede evolutivamente del lobo gris. Un perro es prácticamente un lobo. Se parece físicamente y por supuesto genéticamente. Tan sólo hace unos 100.000 años que ambas especies eran la misma.

Pero, ¿y el gato?. El gato procede, evolutivamente, de los grandes felinos. Mayormente podemos considerar que de especies como el leopardo, por lo tanto, comparte un alto porcentaje de su dotación genética.

De modo que tenemos dos comportamientos marcados por los genes por la adaptación de sus antepasados. El perro ataca porque proviene del lobo, el gato huye porque proviene del leopardo. Pero… Hay que ir un poco más allá, ¿no?. Esto no resuelve la cuestión, sólo la traslada a otras especies. ¿Por qué un lobo va a ser más propenso a atacar y un leopardo a huir? Ambos son depredadores carnívoros y ambos son animales territoriales. Entonces, ¿qué marca este cambio de actitud frente a una confrontación?

Ahí tenemos a ambas especies. Y estas imágenes nos dan una pista al respecto… ¿Qué diferencia veis? Hay una obvia, que es la responsable de todo esto. El lobo forma sociedades, vive en manadas. El leopardo es un animal solitario, sólo se sociabiliza para apareamiento y cuidado de las crías, el resto del tiempo vive solo.

Bien, hemos llegado al punto clave, pero, de nuevo, vamos más allá. ¿Por qué un animal que vive en compañía social tiende más a atacar que uno que vive sólo? Quizás la respuesta más intuitiva sería decir que tiene más posibilidades de éxito en una batalla porque va acompañado, y es cierto, pero hay aún una razón más, ya que si sólo fuese por eso, los animales podrían hacer una rápida evaluación de la cantidad de enemigos y su potencial y ya decidir si se ataca o no. El concepto decisivo es el coste de una batalla. Un animal malherido que vive dentro de una manada es cuidado, alimentado y protegido hasta que se recupera, sin embargo, un animal solitario malherido está condenado a la muerte. De modo que los genes del lobo, animal social, han seleccionado el ataque como buena estrategia, mientras que los del leopardo, animal solitario, han seleccionado la huída como la mejor solución.

Hoy día, perros y gatos, han heredado estos genes y estos comportamientos, en ambientes que poco tienen que ver con los que los originaron. Un perro y un gato de ciudad se comportan de esta absurda manera por su pasado evolutivo. Nosotros, los Homo Sapiens, también sufrimos conductas de nuestro pasado evolutivo en nuestras carnes. Por ejemplo, la ansiedad, que tan útil le fue a los primeros homínidos en la selva para afrontar los peligros, actualmente, en una tranquila ciudad, con un trabajo, con todas las comodidades, asalta a muchas personas amargándoles la vida y sometiéndolas a desagradables e innecesarias reacciones fisiológicas. Lo que antes era útil, ahora es innecesario, y lo sufrimos. Somos animales y el camino hasta aquí tiene un pasado y un precio, bueno y malo.

 

Orregol

Por favor, todos los seres vivos, de este planeta, del sol, y de las estrellas, plantas y animales, porfavor, brindenme un poco de su energia!

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